¿Cómo suena una migraña?

Había una vez un compositor alemán obsesionado con la historia y la mitología de sus ancestros, que se hizo famoso por sus “dramas musicales” y que inflyó notablemente en la literatura, la filosofía y el arte. ¿Lo conocéis? Pues resulta que este señor tan afamado era migrañoso. Y por lo que se ve supo sacar partido del dolor, a pesar del estorbo que le suponía al trabajar.

Ilustración de van Scharwel

Ilustración de van Scharwel

Hace tiempo (no diré cuánto) me topé con un artículo que lo cuenta bien, por si mi explicación os resulta poco fiable.

Al parecer, un grupo de investigadores dirigidos por Hartmut Göbel, director del Centro de Investigación del Dolor Clínico y del Centro de Jaquecas Kiel, basan su estudio en la intensidad musical, por una parte: «La ópera abre con un golpeteo palpitante, que gradualmente se vuelve más intenso, hasta que alcanza una pulsación casi dolorosa» y por otra en las memorias y cartas del propio Wagner y en los diarios de su esposa Cosima (hija ilegítima de Liszt, por si os va el cotilleo). En todos esos documentos, Wagner se quejaba de sus dolores de cabeza y de las dificultades que encontraba para terminar Siegfred en ese estado. Ay, pobrecico.

Lo que más me gusta, eso sí, es las palabras de Göbel que cierran el texto: «Las migrañas afectan frecuentemente a la gente productiva y creativa». Qué bonito. Al menos podemos consolarnos así.

Así que ya sabéis: escuchar a Wagner, aparte de daros ganas de invadir Polonia, puede provocaros dolor de cabeza: lo dicen bien claro (en inglés bien claro, I mean) en este vídeo los autores de la investigación.

Y ahora, su poquito de Siegfred para terminar. Recordad pensarlo dos veces antes del darle al play si no tenéis analgésicos a mano…

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Si te duele la cabeza puedes ganar un concurso

Para que luego digan que no hay relación entre migraña y arte. La estupenda Tierra de Aires me ha informado de que el Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología convoca un concurso de relato breve sobre migraña. Según las bases, el requisito es “sufrir cualquier tipo de dolor de cabeza”, ¡chupaos esa, no migrañoides! Bueno, en realidad no tanto, porque también vale con  “conocer a alguien que lo padezca” y supongo que no debe ser tan complicado. Si os apetece participar tenéis hasta el 28 de febrero.

Que la inspiración, queridos seres migrañoides y no migrañoides, no os pille en mitad en la calle sin un trocito de papel a mano.

pared escrita

Reconciliación

reconcíliate

 Por si aquello que dicen acerca de lo maravilloso de las reconciliaciones es cierto…

Ola k ase

Ola k ase

Ola k ase, migraña o k ase.
Imagen de Migraine Chick.

Noches especiales

noche

Debía de ser muy buena cuando era pequeña, porque los Reyes me dejaban regalos no solamente en mi casa, sino también en la de mi vecina, que me trataba como si fuera de su familia y a la que yo tenía (y tengo) el aprecio que se siente por un familiar querido. Pasaba muchos ratos con ella y aún recuerdo algunas de las cosas que decía. Todavía conservo la costumbre de pedir un deseo si miro al cielo al atardecer y veo una sola estrella.

   —Al pedirlo hay que cruzar los dedos y luego alguien te los tiene que descruzar.

   —¿Y si no hay nadie en ese momento?

   —Pues tendrás que aguantar así hasta que encuentres quien te los descruce. Si no, no se cumple.

Un tanto engorroso, lo sé. Pero me cuesta resistir la tentación, a pesar de haber descubierto con el tiempo que en realidad pido mis deseos a un planeta, no a una estrella.

Mi vecina tenía más teorías curiosas. Como la del día de Reyes: decía que después de muchos años había comprobado que las probabilidades de que el 6 de enero haga bueno son más que altas.

   —Es como si alguna fuerza del más allá tuviera el detalle de dar tregua al invierno durante este día para que los niños puedan disfrutar de sus regalos de Reyes antes de volver al colegio —decía.

Ay, el encanto del día de Reyes. Y de la noche. ¿Cuántos casos de insomnio infantil podrán contarse en estas fechas? Y quién no ha vivido una de esas noches claras de invierno, especialmente despejadas y llenas de estrellas.

Qué mejor ejemplo visual que la Noche estrellada de Van Gogh. No son pocos (entre ellos médicos y artistas) los que afirman que las mezclas de colores utilizadas por Van Gogh están relacionadas con sus padecimientos mentales y migrañosos. El fuerte resplandor borroso de las estrellas del cuadro hacen pensar fácilmente en un aura.

Después de todo, quizá la próxima vez que tenga ocasión cruzaré los dedos pensando en la migraña. Imagino que es probable que los seres migrañoides que están leyendo esto piensen lo mismo.

De momento, feliz día de Reyes a todos y todas.

Demasiado

Karen DeWinter. Too tight, too bright, too loud.

Una de las obras finalistas en la edición de 2003 del concurso de arte Migraine Masterpieces, organizado por The National Headache Foundation.

“Migraine Aura”

 

Barbara_Adams_MigraineLarge_en

Arte en cristal por Barbara Adams (2005).

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